Declaración de la AOED sobre el Foro de Revisión de la Financiación para el Desarrollo de 2018 Sede de la ONU

La Alianza de OSC para la Eficacia del Desarrollo (AOED), una plataforma de organizaciones de la sociedad civil que abarca siete regiones y ocho sectores, aplaude el Documento Final del tercer Foro de Revisión de la Financiación para el Desarrollo (FpD). Celebramos varias de las novedades de este documento, como el reconocimiento del liderazgo de los países en los procesos de desarrollo nacionales, la importancia de honrar los compromisos adquiridos a un nivel global y los matices con los que se aborda el apoyo oficial total para el desarrollo sostenible (AOTDS) y la financiación combinada. Nos congratula que el documento haga hincapié en la necesidad de alinear las políticas con el Programa de Acción de Adís Abeba (PAAA). Nos felicitamos por el hecho de que el documento reconozca los principios de la cooperación eficaz para el desarrollo, así como el importante papel que desempeña la Alianza Global de Cooperación Eficaz para el Desarrollo en su promoción. No obstante, tanto el Documento Final como el informe del Equipo de Trabajo Interinstitucional (ETI) nos recuerdan que todavía queda mucho trabajo pendiente y que debemos ser conscientes de los desafíos y las lagunas que persisten.


¿Queremos pasar de millardos a billones? El 0,7 % no bastará

Recientemente se han publicado las últimas cifras sobre el volumen de la ayuda. Estas parecen indicar que el aumento de la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) en 2016 se debió en realidad al aumento de las ayudas a los refugiados distribuidas dentro los países donantes. Al igual que el volumen de AOD, estas ayudas han disminuido en 2017. La AOD destinada a los países menos adelantados (PMA) fue la única excepción; sin embargo, la comunidad internacional todavía está lejos de acatar el compromiso global del 0,7 % del ingreso nacional bruto (INB) y no dona más que una media del 0,31 %; asimismo, los objetivos relacionados con la ayuda a los PMA también están lejos de cumplirse.

Con contadas excepciones, parece como si el lema de “pasar de millardos a billones” hubiera autorizado a la mayoría de socios de desarrollo a eludir la meta del 0,7 %. Este incumplimiento es aún más preocupante teniendo en cuenta la necesidad de financiación para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Actualmente, son varios los gobiernos que proponen que los flujos financieros no provengan únicamente de la AOD. Esta propuesta se ha tergiversado para desestimar la relevancia de la ayuda y para esconder el hecho de numerosos gobiernos están desentendiéndose de su compromiso respecto la meta del 0,7 %. Si los gobiernos, en particular los socios de desarrollo, esperan que otras fuentes de financiación contribuyan a la financiación de los ODS, deben dar ejemplo y no solo cumplir con la meta del 0,7 %, sino superarla.


La AOD no ha perdido ni un ápice de su relevancia

Aunque encontrar financiación para la consecución de los ODS sigue siendo uno de los principales desafíos, esta cuestión no representa más que una cara de la moneda: la cantidad Igualmente importante es la cuestión de la calidad de la financiación del desarrollo, que también debe tenerse en cuenta.

Uno de los dogmas primordiales de la AOD es la erradicación de la pobreza, una idea que difiere radicalmente del objetivo de otros flujos financieros internacionales motivados por la obtención de beneficios. No debe menospreciarse esta diferencia, y aún menos en el contexto de los ODS, puesto que la AOD es el único flujo financiero internacional que tiene el objetivo explícito de perseguir el bien común. Ahora bien, desde la AOED percibimos con inquietud que hay una tendencia creciente a desviar la AOD de su fin principal de erradicar la pobreza. Por ello, recomendamos a los gobiernos que actúen con la mayor precaución a la hora de decidir cómo y dónde deben asignarse estos recursos públicos. Defendemos que este objetivo expreso de erradicar la pobreza y perseguir el bien común va intrínsecamente ligado a la calidad de la AOD y que, por lo tanto, debemos luchar por su preservación.


Hagamos de la AOD una ayuda más eficaz

Gracias a su conjunto de principios y a su proceso de respaldo para mejorar la eficacia, la AOD es única en comparación con otros flujos internacionales. Los principios de la eficacia, a saber, la apropiación, la inclusividad, la transparencia, la rendición de cuentas y los resultados, conforman una base sustancial para respaldar la calidad de la AOD. A diferencia de otros flujos financieros internacionales, es posible evaluar la calidad y la eficacia de la AOD y, de ser necesario, mejorarlas mediante la aplicación de estos principios; tanto a nivel político como a nivel técnico, debemos defender encarnizadamente su aplicación.

Desde la AOED promovemos activamente la agenda de la eficacia del desarrollo, y por ello deploramos la lentitud e incluso, en algunos casos, la regresión respecto a los compromisos que se habían acordado en esta materia, como la construcción de un entorno propicio para la sociedad civil, el desligamiento de la ayuda y el uso de sistemas nacionales, entre otros. El “trabajo por terminar” pendiente desde la Declaración de París lleva demasiado retraso respecto a sus objetivos; por ello, desde la AOED urgimos a los gobiernos a que redoblen esfuerzos y establezcan cronogramas con metas definidas para encarar estos compromisos de larga duración.

También defendemos la aplicación de estos principios más allá del ámbito de la AOD tradicional: es hora de que sean válidos también para los flujos financieros internacionales, en particular para las ayudas privadas, que se benefician en parte de la AOD. Es necesario eliminar el riesgo de que la AOD socave los principios de eficacia del desarrollo según los cuales debería regirse en la teoría.

La AOED mantiene una actitud precavida frente a la promoción de la financiación combinada, puesto que se carece de sistemas refinados de rendición de cuentas muy necesarios para monitorear el impacto de este tipo de flujos. Cambiar el enfoque de manera que se enfatice el papel catalizador de la AOD puede distorsionar el objetivo principal de la AOD, a saber, la erradicación de la pobreza, y puede socavar su rendición de cuentas, puesto que los “flujos catalizados” son más difíciles de monitorear.


Los riesgos de la financiación combinada y de otros instrumentos innovadores

Desde la AOED queremos exponer nuestras reservas frente a los intentos de desviar fondos de la AOD —ya de por sí escasos— hacia otro tipo de instrumentos menos probados y menos fiables que no tienen la vocación expresa de perseguir el bien común. El discurso sobre este tipo de instrumentos únicamente presenta las oportunidades, y rara vez expone los costos de oportunidad o los riesgos asociados a ella que podrían potencialmente socavar la consecución de los ODS.

El aumento del uso de recursos públicos como la AOD para catalizar fondos adicionales por parte del sector privado mediante modalidades como la financiación combinada y las alianzas público-privadas conlleva un número de riesgos inherentes y peligrosos. El riesgo que comporta la movilización de recursos privados va más allá de la cuestión de su eficacia como forma de financiación del desarrollo. De no estudiarse y gestionarse adecuadamente, podría suponer un retroceso en la implementación de la agenda del desarrollo. Por ejemplo, existe un riesgo real de que el uso de instrumentos tales como la financiación combinada conllevará un aumento de la ayuda vinculada, lo cual choca directamente contra los objetivos de la agenda de la eficacia del desarrollo.

A fin de mitigar estos riesgos, deben instaurarse sistemas de rendición de cuentas que garanticen que tanto los actores públicos como privados cumplan con los marcos existentes, como los protocolos ILO y de la ONU, los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de la ONU y las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales. Es necesario implantar sistemas que garanticen que estas formas de financiación sean coherentes con las estrategias de desarrollo nacionales democráticamente acordadas y cumplan por completo con los criterios de transparencia y rendición de cuentas, así como con los derechos humanos y estándares medioambientales. En este sentido, las OSC, los sindicatos y los representantes de los trabajadores desempeñan un papel vital en la rendición de cuentas de las empresas. En ausencia de estas garantías, no hay razón alguna para favorecer la financiación público-privada en detrimento de aquella enteramente pública, que debe rendir cuentas ante el escrutinio público.


La débil apropiación democrática de las estrategias de desarrollo

En la AOED defendemos que alinear la cooperación para el desarrollo con las estrategias de desarrollo nacionales no es suficiente para permitir que los pueblos marginados y pobres se apropien de su desarrollo. Ya se trate de cooperación triangular, Sur-Sur o Norte-Sur, el diseño de las estrategias de desarrollo nacionales debe favorecer a las clases pobres y basarse en la participación de las partes interesadas y de los ciudadanos que deben beneficiarse de estas políticas, así como en la rendición de cuentas frente a estos actores. Por ende, aunque alinear los flujos financieros internacionales con las estrategias de desarrollo sea de la máxima importancia, es igualmente importante garantizar que habrá una apropiación democrática de estas estratégicas.

Empoderamiento de las mujeres

El empoderamiento de las mujeres no puede limitarse al impacto económico que aportaría una inversión en igualdad de género al país: debe también abordar la manera en la que las mujeres y las niñas acceden a su autonomía y a sus derechos económicos. Los socios de desarrollo aún no dedican suficientes recursos a la igualdad de género ni al empoderamiento o a los derechos humanos de las mujeres. Por consiguiente, hacemos un llamamiento a los gobiernos para que aumenten los recursos destinados a este ámbito.

Cooperación Sur-Sur

Respaldamos la afirmación de que la cooperación Sur-Sur (CSS) complementa la cooperación Norte-Sur y no la reemplaza. Sin embargo, esto no significa que la CSS no deba cumplir con los mismos criterios y estándares por los que se rige la AOD tradicional. Por lo tanto, la CSS también debe velar por el respeto de los derechos humanos y de los trabajadores, respaldar la igualdad de género y favorecer la sostenibilidad del medio ambiente, así como a las comunidades más pobres.

Desde la AOED insistimos en que los debates sobre financiación, en particular sobre la financiación del desarrollo sostenible, deben garantizar el liderazgo de los países y el espacio político, alinear todo tipo de cooperación con los principios de la eficacia del desarrollo, impulsar la implementación de la agenda en esta misma materia, destinar la AOD mayoritariamente a proyectos para la erradicación de la pobreza y exigir al sector privado que cumpla con los principios de la eficacia del desarrollo, los derechos humanos y los mecanismos de salvaguarda. El seguimiento de la financiación para el desarrollo debe bregar por la reforma del sistema de gobernanza global actual, acabar con las desigualdades de poder y abordar las cuestiones sistémicas.

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