TOKYO - SEPTEMBER 12: Japanese Prime Minister Shinzo Abe speaks during a press conference at his official residence on September 12, 2007 in Tokyo, Japan. Abe announced his resignation as Japanese Prime Minister, less than a year after first taking the post. (Photo by Koichi Kamoshida/Getty Images)

En el documento “La realidad de la Asistencia 2014”, ya había tratado el tema de la revisión en curso de la Carta de ADO del gobierno de Japón. Después de un proceso de casi un año, la Carta revisada, ahora titulada “Carta sobre la Cooperación al Desarrollo” ha sido finalmente aprobada por el gobierno el 10 de febrero. El anuncio de la nueva carta estaba previsto por finales del año pasado pero, debido a las elecciones convocadas de repente por el Primer Ministro Shinzo Abe, celebradas el 14 diciembre 2014, y algunas observaciones levantadas por el Partido Liberal Democrático, el partido gobernante, la aprobación del gobierno ha sido pospuesta de más de un mes.

Inmediatamente después del anuncio del gobierno, las OSC hicieron una declaración urgente, enfocada sobre 2 recomendaciones; 1) adherir estrictamente al “principio de no-militarismo” y 2) fortalecer ulteriormente la cooperación con OSC/ONG tanto de los países en desarrollo como de Japón para erradicar la pobreza y realizar verdaderamente un “crecimiento inclusivo”.

Las OSC acogen positivamente varios elementos de la nueva Carta; la inclusión del principio de “participación de las mujeres”, el fortalecimiento de alianzas con las OSC como uno de los “medios de implementación”, una mención del objetivo de 0.7% de ADO/RNB acordado internacionalmente y la énfasis sobre la educación al desarrollo y participación pública.

Sin embargo, permanecen varias preocupaciones sobre la Nueva Carta:

El fortalecimiento de los enlaces entre asistencia y seguridad ha sido el elemento de mayor preocupación. La revisión de las políticas de seguridad de Abe permite el ejercicio de defensa colectiva, una reducción en las restricciones para la exportación de armas y la utilización de la ADO por finalidades estratégicas. Al comienzo del proceso de revisión de la Carta en marzo 2014, el Gobierno ha aclarado que la nueva Carta está muy relacionada con la estrategia Nacional de Seguridad, aprobada en diciembre 2013. Además, en la nueva Carta se declara que la Estrategia Nacional de Seguridad constituye su base principal.

En particular, el gobierno de Abe se ha alejado del principio de no-militarismo de las versiones pasadas de la Carta de ADO. Entre los principios de las versiones de 1992 y 2003, había: “se debe de evitar cualquier utilizo de la ADO para finalidades militares u para empeorar conflictos internacional”. Esto se basa sobre el principio de paz de nuestra constitución. La nueva Carta dice:

Japón evitará cualquier utilizo de la cooperación al desarrollo para finalidades militares u para agravar conflictos internacionales. En el caso en que las fuerzas militares u los miembros de ellas sean involucrados en acciones no-militares de bienestar público u de asistencia en caso de desastres, cada caso será considerado singularmente ante su relevancia sustancial.

Según la definición de ADO de la OCDE/CAD, “ningún equipamiento u servicio militar se puede considerar ADO. Las actividades de anti-terrorismo también son excluidas. De todas maneras, los gastos para el utilizo de fuerzas armadas para proporcionar asistencia humanitaria son elegibles. En la práctica, por muchos donantes siempre hubo ambigüedad entre lo que se podía y que no se podía considerar ADO. Japón, que tradicionalmente ha prohibido estrictamente la asistencia militar, esta improvisamente posicionándose en una “zona gris”.

En septiembre 2014, las OSC hicieron las siguientes recomendaciones como parte de “Las 10 recomendaciones de las ONG japoneses para la revisión de la Carta de ADO”:

El despliegue de militares en casos de conflictos u de áreas afectadas por desastres, aunque no sea para finalidades militares, pudiera desestabilizar ulteriormente el equilibrio de poder del país beneficiario y causar entonces nuevos conflictos. Si dicho despliegue de fuerzas militares se llevara a cabo sin ninguna relación con la ADO, las poblaciones locales dudarían de los objetivos pacíficos y humanitarios de la ADO y perderían la confianza en Japón.

También las OSC se preocupan que los equipamientos militares proporcionados para finalidades no-militares, serían convertidos para objetivos militares en el futuro. La nueva Carta no incluye medidas para prevenir esto.

Además, la nueva Carta deja la posibilidad de utilizar la cooperación al desarrollo como medio para los intereses comerciales de Japón. Al comienzo del proceso, la “Estrategia de Revitalización de Japón” (la estrategia de economía nacional de Abe) formaba la base de la nueva Carta, mientras esto no estuvo explícitamente expresado en la versión final de la Carta. Entre las políticas de base y los principios hay “dialogo y colaboración basada sobre la experiencia y la pericia de Japón” y “cooperación que aprovecha de la fuerza de Japón”.   La nueva Carta se refiere a la posibilidad para Japón de “presentar activamente propuestas mientras se da plena consideración a las políticas, programas e instituciones” de los países en desarrollo. Estas ideas pueden minar los principios de autonomía establecidos en Paris, Accra, Busan y Ciudad de México.

No estoy rechazando la idea de utilizar la experiencia y pericia de Japón pero el problema es que estas ideas parecen reflejar la voz de la comunidad empresarial japonés. Un documento político de la Federación Japonés de Empresas (Keidanren), publicado en Junio 2014, presento las siguientes propuestas: la asistencia debería de utilizarse para expandir la presencia de Japón en el Sur Global; a través de una colaboración entre público y privado, Japón debe de proponer activamente proyectos a los gobiernos de los países en desarrollo; utilizar la experiencia y conocimiento de Japón a través de la cooperación técnica.

Hay también críticas sobre el enfoque orientado al crecimiento de la Carta. Mientras las Cartas de 1992 y 2003 tienen la reducción de la pobreza y el crecimiento entre sus prioridades, la nueva tiene “Crecimiento de calidad” y erradicación de la pobreza a través de dicho crecimiento. Mientras afirman que el “crecimiento de calidad” debe de ser inclusivo, sostenible y resistente, resulta que la prioridad es el crecimiento y la erradicación de la pobreza es el resultado de esto.

La Carta de 1992 enfatiza los objetivos humanitarios y de desarrollo de la ADO, mientras en 2003 se adjuntó como objetivo el “de asegurar la seguridad y la prosperidad de Japón”. La nueva Carta de cooperación al desarrollo, especialmente por los dos problemas que me surgen en la mente, aparece como un gran cambio en los objetivos de la asistencia japonés, con una gran énfasis sobre los intereses de Japón (políticos/de seguridad y comerciales) en lugar de objetivos humanitarios y de desarrollo. En la nueva Carta, explicita que la cooperación al desarrollo también “llevará a intereses nacionales”. Este nacionalismo de mentalidad cerrada y el enfoque militarista a las políticas extranjeras y de seguridad han sido las características del gobierno Abe. También el hecho de tener que competir con China, que no forma parte del CAD ni quiere cumplir con sus normas y reglamentos, se considera otro factor atrás del cambio de Japón en sus objetivos de asistencia.

¿Es un problema específico de Japón? La natura del gobierno de Abe y todas las dificultades en la relación entre China y Japón tienen mucho a que ver con todos los cambios a través de los cuales se ha puesto más énfasis sobre el concepto de “asistencia como instrumento para los intereses nacionales”. Probablemente esto no es un problema solamente de Japón. Algunos miembros del CAD han ido en direcciones similares.

Según la definición del CAD, la ADO de debe de “administrarse con la promoción del desarrollo económico y del bienestar de los países desarrollados como primer objetivo”. Pero la realidad es que para los donantes la ADO no solamente lleva objetivos humanitarios y de desarrollo, sino también ha sido un instrumento para promover los intereses propios, aunque los varios donantes tengan objetivos y prioridades diferentes.

Otro reto enfrentado por la mayoría, u más bien por todos los donantes tradicionales es que tienen que competir con los donantes emergentes, en particular China, cuyas políticas de asistencia son evidentemente dominadas por objetivos políticos y comerciales.

El caso de Japón es talvez extreme pero en realidad cuando se han comenzado las negociaciones para finalizar los Objetivos de Desarrollo Sustentable del Post-2015, hay un gran donante que está revisando las políticas de asistencia en lugar de enfatizar los intereses propios y una visión de desarrollo orientada al crecimiento. Por supuesto un rol importante para nosotros es lo de levantar voces críticas sobre totalización e instrumentalización de la asistencia por parte de Japón y otros donantes.